sábado, julio 03, 2010
Sr. Gobernador, usted es socialista. Por Roberto Ramos-Perea.
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¿POR QUE SOY SOCIALISTA PUERTORRIQUEÑO?
por Roberto Ramos-Perea
Antes que nada, soy socialista puertorriqueño porque creo en Puerto Rico como la Nación de todos los puertorriqueños. Por lo que la Nación común me ofrece identidad común con mis hermanos. Así, lo común e igualitario, que es compartir la Patria donde se nace, es el primer imperativo social.
Soy socialista puertorriqueño puertorriqueño porque nací en una Patria invadida. Nací en una Patria que nunca ha sido libre ni soberana, y en su trágico peregrinar por el vasallaje colonial, me he dolido con ella y he muerto y renacido con ella. Y cuando lo hago, conmigo también mueren y renacen mis hermanos puertorriqueños. Ese es otro imperativo social y una división igualitaria de fortuna común, de común suerte y destino, de común lucha.
Y soy socialista como Jesús de Nazaret, a quien admiro como primer hacedor del socialismo, que nació en una Palestina sojuzgada por el Imperio Romano, que se educó, viajó y vio el mundo, y vivió entre pobres, putas, ladrones y burgueses, que fue uno con los suyos y a todos los vio como uno solo. Porque su Palestina y mi Puerto Rico son hermanas de infortunio. Tan socialista sentía Jesús que llegó a proponer que se amara al enemigo, aunque sabía que primero entraría un camello por el ojo de una aguja que un rico en el Reino de su Padre. Soy socialista como Jesús, porque su inmensa palabra, más fuerte que todos los imperios, era para la redención social todos.
Soy socialista puertorriqueño porque no creo en la pobreza, sino en la riqueza común. No creo en el comunismo que otorga al estado un poder de control sobre todo lo que logra la sociedad. Creo en el socialismo porque no creo que ningún estado deba imponer a la sociedad una forma de pensar, de vivir y de existir que no sea una democrática y de común beneficio para todos. Creo en el socialismo porque creo que el estado está al servicio de su pueblo y no al revés.
Soy socialista puertorriqueño porque no creo en la autoridad de la macana, sino en la autoridad del respeto común ganado en la mutua tolerancia. Soy socialista puertorriqueño puertorriqueño porque creo que la única riqueza que da autoridad, es la riqueza que se comparte entre todos.
No soy capitalista, porque no creo en la riqueza de unos forjada por la explotación de otros. No creo en el asesinato de los bienes comunes para hacer engordar las cuentas bancarias de unos pocos. No puedo permitir el desempleo, ni la marginación, ni el prejuicio, ni la desigualdad laboral, ni la explotación. Eso es el capitalismo. Y eso es intolerable.
Soy socialista puertorriqueño porque quiero que mis hijos vivan en mi Nación, seguros y tranquilos. Y quiero que los hijos de mis amigos también lo hagan, e incluso quiero que los hijos de mis enemigos jueguen con los míos en un lugar común de paz y de futuro, porque cuando las esperanzas y el amor de los hijos se descubre común e igualitario, entonces todos somos socialistas y los enemigos dejan de serlo. El más puro socialismo es el de los niños.
Soy socialista puertorriqueño porque no quiero que alguien con más dinero o más propiedades que yo, decida por mi. Quiero que decida siempre la inteligencia y el saber dirigido al bien colectivo. Soy socialista puertorriqueño porque fui estudiante, fui universitario, fue creador. Porque en aquel entonces y en este ahora, aprendí que la única manera de avanzar el bien común es aplicando el saber para el progreso común. Porque es el saber la mayor riqueza y su imperativo social es su incondicional y gratuita distribución. Soy socialista puertorriqueño porque creo y lucho porque toda educación sea libre y gratuita.
Soy socialista puertorriqueño porque soy negro. Suficiente razón para entender que hay desgracias comunes que alimentan prejuicios asesinos y que son razón legítima para comprometerme en una lucha perpetua contra la injusticia.
Soy socialista puertorriqueño porque nací de una mujer puertorriqueña que me dio todo, hasta su vida, sin esperar nada a cambio. A ella le hice la promesa de luchar por lo que creo, a cambio de la vida que me dio.
Soy socialista puertorriqueño porque mi padre fue un obrero. Y con el valor de su trabajo hizo mi casa. Y mi casa es su trabajo al que ahora uno el que yo hago con su ejemplo.
Soy socialista puertorriqueño porque creo que la vida no es una lucha de clases, sino una lucha contra la desigualdad y la desigualdad existe en todas las clases. Y tal vez, el socialismo democrático sea finalmente la desaparición de toda clase que nos separe a unos de otros.
Y sobretodo soy socialista puertorriqueño porque no creo en los partidos sino en la acción común y espontánea de un pueblo que busca esa igualdad. Soy socialista puertorriqueño porque creo en la democracia y creo firmemente que el Pueblo es el partido, y no alguien que dice representarlo. Porque nadie puede representar a un pueblo que se representa a si mismo a través de todas sus luchas. Podrá existir quien o quienes sugieran dirección, pero no un partido que lo mande. Creo en el pueblo, no en los partidos.
Finalmente, creo en la utopía. Creo en la que yo y mis hermanos podemos hacer realidad a fuerza del trabajo que cada cual puede hacer mejor. No creo en el trabajo que hacen o dicen que hacen por mi. Porque sí, existe un mundo mucho mejor que este. Y todos tenemos derecho a ese mundo. Porque creo que las ideas justas están por encima de las flaquezas y los vicios de los hombres, porque creo que ya las mentiras nos han gobernado demasiado tiempo y es hora de hablar desde nuestras claras verdades y no desde nuestros miedos y carencias. Porque el miedo nos ha hecho muy pequeños y mezquinos. Soy socialista puertorriqueño porque no tengo miedo.
Soy socialista puertorriqueño porque creo que la verdad no es una sola, sino la tolerancia para entender las muchas y la compasión y la sensibilidad de tomarlas en cuenta.
Creo que algún día podré mirar a mis enemigos a los ojos y tal vez encontrar en ellos la solicita igualdad del perdón, porque no habrá mayor imperativo social que el perdón y la enmienda. Creo que algún día mis enemigos ya no lo serán, y sus manos trabajarán junto a las mías en la construcción de un mundo nuevo donde lo que yo exija para mi, lo exija también para mis hermanos y que nadie me persiga por eso. Creo en un mundo nuevo donde la pasión de la juventud hará la diferencia y donde desde mi vejez admiraré que esa pasión es la que construye las más brillantes esperanzas. Creo en esa juventud porque el espíritu nunca envejece. Y sobre todo, creo en la bondad, en la generosidad, en la hermandad. Porque tengo hermanos que son mi sangre y mi savia, y porque los respeto es porque soy puertorriqueño y porque los amo es porque soy socialista.
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Sr. Gobernador:
Lo invito pensar en esto, yo con mi ingenuidad, usted con su devoción por la palabra “socialista”. Yo pasaré por encima de mis indignados insultos a usted, usted deberá pasar por encima de su énfasis desmedido en su “mochila de piedras”. Tal vez, en algún lugar pueda existir alguna igualdad entre nosotros.
jueves, julio 01, 2010
Juzgue usted!!
Relato del conductor
Ayer cuando salí de la manifestación frente al Capitolio en la que la fuerza de choque agredió sin piedad a los manifestantes un policía de esa unidad la emprendió contra el automóvil en que viajábamos.
Mi hija de 16 años estaba filmando los policías desde el asiento trasero del carro. Le señalé a los policías que no tenían su identificación visible y uno de ellos me mentó la madre. Acto seguido y antes de que pudiera contestar el agravio con un involuntario "hijoeputa" el último policía de la línea la emprendió contra el carro con su macana y destrozó el cristal trasero. Todos los vidrios cayeron sobre mi hija quien casi recibió el impacto de la macana. Cuando intenté dar marcha atrás el policía sacó su arma y apuntó a nuestro carro.
Salimos de la escena y llegamos a un garaje de gasolina en el que había una patrulla. Le informamos el incidente y solicitamos que hiciera la querella. El policía González, Placa 24949 que manejaba la patrulla con tablilla GEO1786 se negó a tomar la querella. Luego llegó el Sargento Rodríguez, Placa 8-19877 y me indicó que teníamos que acudir al cuartel más cercano para dar la querella. Le informé que temía por mi seguridad y la de mi familia ante el incidente de agresión policiaca ocurrido y también se negó a presentar la querella.
La policía de Puerto Rico viola la ley impunemente, ocultando sus nombres en sus uniformes para poder agredir injustificadamente y ante el señalamiento de este hecho por un ciudadano, le destrozan el cristal de su carro y luego el "Cuerpo llamado a velar por la ley y el orden" se niega a siquiera iniciar un trámite investigativo.
Everywhere is War!!
That until there are no longer first-class and second-class citizens of any nation, That until that day, the dream of lasting peace and world citizenship and the rule of international morality will remain but a fleeting illusion, to be pursued but never attained. Until bigotry and prejudice and malicious and inhuman self-interest have been replaced by understanding and tolerance and good-will. Until all stand and speak as free beings, equal in the eyes of all men (and woman), as they are in the eyes of Heaven; Until that day, we will not know peace. We will fight, if necessary, and we know that we shall win, as we are confident in the victory of good over evil.
Excerpt and adaptation from a speech made by Ethiopian Emperor Haile Selassie I before the United Nations General Assembly in 1963
Used also as “WAR” song lyrics by Bob Marley
Mensaje a ti, Estadista
“We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their Creator with certain unalienable Rights, that among these are Life, Liberty and the pursuit of Happiness. — That to secure these rights, Governments are instituted among Men, deriving their just powers from the consent of the governed, — That whenever any Form of Government becomes destructive of these ends, it is the Right of the People to alter or to abolish it, and to institute new Government, laying its foundation on such principles and organizing its powers in such form, as to them shall seem most likely to effect their Safety and Happiness.”
“Sostenemos que estas verdades son evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”
Declaración de Independencia de Estados Unidos, 4 julio de 1776

